Egipto, a los pies de los faraones

Gran Esfinge de Giza

Si te preguntan qué sabes sobre Egipto… ¿qué se te viene a la mente? Seguramente estés pensando en pirámides, faraones, esfinges, templos o nombres como Tutankamón, Ramsés y Cleopatra. ¿Has pensado alguna vez en visitar este país? Si es así, en este artículo te mostramos qué ver en Egipto a través de nuestra experiencia recorriendo la tierra donde habitó una de las civilizaciones más antiguas del mundo, conociendo sus vestigios y monumentos más espectaculares. ¿Te vienes a conocer Egipto?

A la hora de visitar Egipto debes saber que existen varias opciones e itinerarios, siendo la más común un crucero por el majestuoso río Nilo conociendo diferentes templos y ciudades combinado con una visita a la capital, El Cairo. Este itinerario puede realizarse comenzando por el crucero y terminando en El Cairo o viceversa. La oferta en cuanto a agencias es muy amplia aunque similar, por lo que recomiendo consultar varias para comparar precios, pues los itinerarios son similares. En nuestro caso optamos por un itinerario clásico con crucero desde Lúxor y terminando en la capital. A continuación comento algunos puntos de la organización del viaje y resumo el itinerario que hicimos.

¿Cuándo viajar a Egipto?

Río Nilo

Elegimos para el viaje la última semana de septiembre, un mes en el que las temperaturas son elevadas pero soportables. Viajar a Egipto en septiembre ofrece la posibilidad de contemplar el atardecer sobre el Nilo en torno a las 18.00 horas de la tarde, y el agradable clima permite disfrutar de las jornadas de descanso y navegación en el exterior del barco, así como de un reconfortante baño en la piscina, algo que en otros meses como los invernales quizás no sea posible debido a la menor cantidad de horas de luz y a temperaturas más bajas.

Viajar a Egipto con niños

Nuestra pequeña entretenida durante las explicaciones del guía

Aunque muchos consideran que viajar a Egipto con niños puede ser una locura, desde mi punto de vista se trata de un destino recomendable y seguro, aunque bien es cierto que hay ciertos aspectos a tener en cuenta a la hora de decidirse.

En primer lugar se encuentra el tema de los horarios y desplazamientos. Y es que para realizar algunas excursiones como la de Abu Simbel es necesario levantarse en torno a las 03.00 horas de la madrugada y hacer un recorrido de 6 horas de autobús entre ida y vuelta, algo que no todos los niños pueden llevar bien. De igual modo, la visita a los templos incluye una serie de explicaciones del guía que pueden resultar aburridas para los niños. En nuestro caso, nuestra hija de 4 años se sentaba a descansar, a jugar con piedras u observar los jeroglíficos, pero puede que otros niños no aguanten las explicaciones e intenten llamar la atención de sus padres, causando molestias a los demás viajeros.

Con respecto al desplazamiento de los niños, muchos templos están habilitados para carritos infantiles, pero otros lugares como la entrada a las tumbas o las pirámides, obviamente, no permiten el acceso de estos carros, por lo que si el niño es muy pequeño un porteo puede ser una buena solución.

Para finalizar, con respecto a la comida, el menú del barco cuenta con un extenso catálogo de platos de estilo egipcio pero también occidental, por lo que siempre había algo que podía gustar a la niña como arroz, pasta, carne o pescado, así como cereales, pan, bollería y fruta para el desayuno.

Y ahora si, comienza la aventura:

Día 1. Valle de los Reyes. Templos de Hatshepsut, Karnak y Lúxor

Volamos desde el aeropuerto de Madrid directamente hasta Lúxor, una de las ciudades más importantes de la cultura egipcia, no en vano se sitúa en las tierras de la antigua Tebas, capital de los faraones en su momento de mayor esplendor. La primera jornada del viaje puede considerarse como una de las más intensas, pues en una sola mañana se puede visitar el famoso Valle de los Reyes, en el que se encuentran decenas de tumbas faraónicas –entre ellas la del popular Tutankamón-, el templo de Hatshepsut, dedicado a la única mujer faraón, los Colosos de Memnón (que representan al faraón Amenhotep III) y los templos de Karnak (el más grande de Egipto) y Lúxor, dedicado al dios Amón y conocido por su gran obelisco de 23 metros de altura.

Día 2. Templos de Edfu y Kom Ombo

Tras una tarde de navegación, la siguiente jornada tiene lugar en la ciudad de Edfu, en la que un carro tirado por caballos llamado Calesa te transporta hacia el templo de Edfu, levantado en honor del dios Horus. Edfu está considerado como uno de los templos mejor conservados de todo el país, a pesar de que en su techo muestra un tono oscuro provocado por la quema que los cristianos realizaron en los templos egipcios para prohibir cualquier culto no vinculado a esta religión. Ese mismo día, al anochecer, el crucero nos acerca hasta el templo de Kom Ombo, un curioso templo dedicado a Sobek, un dios con cabeza de cocodrilo considerado como el dios del Nilo, y junto al que también se puede visitar el Museo del Cocodrilo, que alberga unas cuantas momias de este animal en perfecto estado de conservación.

Días 3 y 4. Abu Simbel, Philae y poblado Nubio

La tercera y cuarta jornada permite a los viajeros elegir entre diferentes itinerarios:

  1. Por una parte es posible amanecer –tras un considerable madrugón y en torno a 3 horas de viaje en autobús – en el legendario templo de Abu Simbel dedicado al faraón Ramsés II y su esposa Nefertari y visitar, al día siguiente, un poblado nubio (una etnia indígena del sur de Egipto donde te harán una degustación gastronómica típica) y el templo de Philae a la luz del día.
  2. Por otra parte, si se rehúsa la visita a Abu Simbel, puedes disfrutar de una mañana libre en la que dar un paseo por la ciudad de Asuán, lugar de parada del crucero, descubriendo sus callejuelas, templos y el museo Nubio para, por la tarde, vivir una de las experiencias más increíbles de Egipto, un espectáculo de luz y sonido nocturno en el templo de Philae. El día siguiente está dedicado a la visita al pueblo Nubio situado junto al Nilo (te dejan un rato para bañarte en el río). Entrarás a una casa típica Nubia en la que te harán una degustación gastronómica, podrás tocar un cocodrilo real y te hacen un tatuaje de henna si quieres. También te llevan a un colegio en el que un profesor da unas clases del alfabeto árabe y nubio. Finaliza la tarde con un paseo en Faluca, embarcación tradicional egipcia.

En nuestro caso decidimos optar por la segunda opción dado que viajamos con nuestra hija de 4 años y no quisimos someterla a una excursión tan cansada como la de Abu Simbel. Pero como se suele decir, ¡habrá que volver! Para mí siempre será un placer regresar al país de los faraones, que nunca deja de sorprenderte.

Una vista de la ciudad de Asuán, Faluca y detalle de casa Nubia

Días 5, 6 y 7. Pirámides de Giza y El Cairo

Para finalizar el viaje volamos desde Asuán hasta El Cairo, desde donde nos llevaron en autobús hasta el hotel. En nuestro caso, nos hospedamos en el Pyramids Park, un resort muy cercano a las pirámides con habitaciones bastante amplias y cómodas, restaurante, buffet para desayuno, comida y cena y una amplia piscina.

Una vez llegados a El Cairo es posible elegir entre ir por tu cuenta o continuar con el itinerario programado con la agencia. En nuestro caso, hicimos programada la visita a las pirámides y la esfinge (nos dejaron tiempo suficiente para entrar en la pirámide de Keops) y también unas visitas especiales a una tienda de perfumes de imitación de grandes firmas (para mí, de poco interés) y a una tienda de papiros en la que nos mostraron cómo se crea este documento a partir del tallo de la planta del papiro.

El resto del tiempo decidimos hacerlo por libre para no estar atados a horarios y poder visitar tranquilamente aquello que más nos interesase. En nuestro caso, nos movimos mediante Uber a todas partes (cuidado en este punto porque algunos taxistas que no trabajan para Uber y ven que estás esperando un coche pueden pararse diciéndote que son el coche que esperas).

Dedicamos una mañana a conocer en entorno de la pirámide escalonada de Saqqara, que incluye no solo esta pirámide, sino también otra que está destrozada pero cuyo interior es mucho más interesante por sus jerogíficos que la que se mantiene en pie, así como varias estancias como templos y tumbas de interés. El espacio es bastante grande y las distancias largas, por lo que pactamos con el conductor del Uber el traslado durante todo el trayecto. Ya por la tarde conocimos el mercado principal de El Cairo (Khan Al-Khalili), en el que visitamos la famosa tienda de Jordi, en la que puedes evitar el molesto regateo, y también la tienda de Said (puedes encontrar su ubicación en Google poniendo ‘tienda sin dolor de cabeza’), en la que también hay precios fijos. En este mercado también se ubica el Café El Fishawi, famoso por sus espejos y lámparas de araña y uno de los puntos de encuentro favoritos de importantes literatos.

Para cenar acudimos a la Torre del Cairo, en cuyo interior y en las alturas se encuentra su famoso restaurante giratorio en el que es posible ver las diferentes vistas de la ciudad mientras cenas (también se puede subir a su mirador al aire libre). A nosotros la entrada con la cena nos costó alrededor de 25 euros y tanto la preparación de los platos como su sabor y, por supuesto, las vistas, merecieron la pena.

Vistas de El Cairo desde la Torre

El día siguiente lo dedicamos a la ciudadela de Saladino de El Cairo, que acoge la espectacular Mezquita de Muhammad Alí, un museo del ejército con avionetas y tanques al aire libre y un mirador desde el que pueden verse unas interesantes vistas panorámicas de la ciudad.

La última tarde, tras comer en un restaurante egipcio llamado Felfela (bastante recomendable por su amabilidad y la calidad de su comida), visitamos el Museo Egipcio en el que pudimos ver impresionantes esculturas, sarcófagos, momias y la sala de Tutankamón, en la que se encuentran su sarcófago, la impresionante máscara y los tesoros que le acompañaban en su tumba del Valle de los Reyes. He de decir que el museo no daba muy buena impresión dado que habían comenzado a trasladar algunas piezas al nuevo museo de El Cairo, que se sitúa muy cerca de las pirámides, y parecía todo bastante desbalijado y desordenado, pero merece la pena para poder ver de cerca la magnitud de esta civilización. Como aporte de interés, no se puede entrar con cámaras de foto (en mi caso tengo una réflex Canon), han de dejarse en unas taquillas especiales.

Y hasta aquí nuestra visita, espero que haya sido de interés y ayuda. Cualquier duda, podemos resolverla en comentarios.

Y si habéis llegado hasta aquí, ¡Gracias por acompañarnos en esta aventura!

Puede que también te guste...

2 comentarios

  1. Laura

    Muy interesante el contenido de tu artículo. Estamos pensando en visitar Egipto de Luna de Miel y nos viene fenomenal toda la información. Alguna sugerencia?

    1. pbarros

      Hola Laura, en primer lugar, ¡enhorabuena por la boda! Si eliges Egipto será un destino inolvidable.

      Te recomiendo que visites Abu Simbel, templo al que nosotros no fuimos, aunque seguro lo tienes pensado, y también puedes hacer el vuelo en globo aerostático en Lúxor, a nosotros se nos iba algo de precio pero para una luna de miel me parece un plan estupendo!

      Además de las visitas que menciono aquí, que son las típicas que se suelen hacer en los cruceros, también podéis reservar el espectáculo de luz y sonido en las pirámides de Giza, ir a un restaurante con terraza con vistas a las pirámides y os recomiendo la Torre del Cairo, el restaurante giratorio que menciono, que tiene vistas espectaculares de la ciudad.

      Si al final os decidís por Egipto me encantaría que me contaras vuestra experiencia!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *