Tailandia, uno de los destinos asiáticos de moda

Si estás planeando conocer el continente asiático, Tailandia puede ser tu mejor aliado. Un país lleno de contrastes, con playas de ensueño, ciudades repletas de interesantes rincones, templos y mercados, grandes montañas, y algunas de las islas más paradisíacas del planeta, por no mencionar que se trata de uno de los mejores países para el buceo y para los aventureros que emprenden su viaje en solitario.

¿Te has decidido ya por este país para tus próximas vacaciones? Si es así -o si no, igual podemos convencerte-, a continuación te contamos qué ver en Tailandia en 15 días.

¿Cuándo viajar a Tailandia?

Para organizar un viaje a este país debes saber que los meses más idóneos del calendario son desde noviembre hasta marzo por tratarse de la época más seca y con temperaturas más agradables. Por el contrario, septiembre y octubre serían los meses menos recomendables por ser los que registran las lluvias más intensas.

En nuestro caso, viajamos la primera quincena de agosto debido a que mi trabajo en aquel entonces solo me permitía tener vacaciones en ese mes. Tengo que decir que no se trata del peor de los meses, aunque el clima puede no acompañar en todas las actividades, tal y como se detalla a continuación en nuestro itinerario.

¡Comenzamos!

Día 1. Llegada a Bangkok

Para llegar a la capital del país viajamos en un vuelo con escala en Dubai con el que llegamos bastante tarde, aproximadamente pasadas las 00.00 horas locales. Es por ello por lo que nuestra primera toma de contacto con la ciudad fue al día siguiente, pues a nuestra llegada nos fuimos directamente al hotel a descansar y dejar las maletas.

Día 2: Bangkok

Dedicamos la mañana a recorrer los principales templos de la ciudad. Para ello es necesario saber que nuestro vestuario debe cubrir al menos hasta las rodillas y también debemos llevar cubiertos los hombros. Además, en la mayor parte de los casos debemos quitarnos los zapatos.

En primer lugar, visitamos el Palacio Real, el de mayores dimensiones y que está construido en base a una serie de templos y palacetes que conforman una auténtica ciudad en su interior. Su punto de mayor interés se alberga en el Templo Esmeralda Wat Phra Kaew, en el que es posible encontrar una figura de un Buda de esmeralda. A continuación recorrimos el Wat Pho, un templo que alberta en su interior una increíble estatua de un buda reclinado de más de 40 metros de longitud y Wat Suthat, uno de los templos más antiguos y menos conocidos pero igual de interesante con sus pórticos laterales que acogen a más de 100 estatuas de Buda. También visitamos el templo de Wat Intharawihan, que cuenta con otro Buda gigante, esta vez, en posición erguida.

Todo este trayecto -excepto el Palacio Real- lo realizamos en tuk tuk, esos característicos vehículos que podrás ver por todas partes. Nosotros caímos en una especie de «trampa», y es que un conductor nos pactó un precio por llevarnos a todos los templos, pero también nos convenció para ir a una tienda de confección de prendas a medida aludiendo a que solamente ese día había una oferta única. Ellos se llevan una especie de comisión por llevar allí clientes y al final acabamos cogiendo dos camisas que, todo hay que decirlo, sientan fenomenal, son de buena calidad y no se arrugan apenas.

Por la tarde decidimos recorrer el río Chao Phraya a la aventura en los barcos que utilizan los ciudadanos de allí para desplazarse de un punto a otro de la ciudad, y por la noche recorrimos algunos de los puntos más conocidos para los turistas como la calle Khao San, en la que podrás encontrarte los típicos puestos de escarabajos, gusanos y otros insectos para comer así como un mercadillo y muchos locales con buen ambiente.

Día 3: Ayutthaya – Chiang Mai

Al día siguiente conocimos a tres amigos españoles -Ángel, Eva y Ángela, os mando saludos si llegáis a leer este post alguna vez- mientras buscábamos transporte para visitar Ayutthaya, un complejo de hermosos templos situados a aproximadamente una hora de Bangkok. Una vez llegamos allí, los cinco contratamos un tuk tuk para recorrer los distintos templos como el Wat Maha That, en el que se encuentra una curiosa cabeza de un Buda entre las ramas de un árbol, el Wat Phra Sri Sanphet o el Wat Lokaya Sutha con un buda reclinado.

A nuestra vuelta cogimos las maletas, pues nos tocaba pasar la noche en un tren nocturno con literas en dirección a la ciudad de Chiang Mai.

Día 4: Chiang Mai

Llegados a Chiang Mai, visitamos el impresionante templo Doi Suthep que se sitúa en lo alto de una montaña. Al llegar te encontrarás con ni más ni menos que unas 300 escaleras pero, que no cunda el pánico, también hay un funicular para aquellos que no se vean capaces o simplemente no tengan ganas de subir por los escalones. La visita realmente merece la pena por su belleza y las impresionantes vistas. Además, allí recuerdo haber dejado un azulejo pintado y firmado (no sé si seguirá estando tras tantos años).

En Chiang Mai también visitamos el Bhubing Palace o palacio de invierno, llamado así por ser aquel en el que la familia real pasaba esta estación, recorrimos el centro histórico y otros templos de interés como el Wat Chedi Luang.

Día 5: Chiang Mai. Triángulo de oro

Desde Chiang Mai partimos hacia el triángulo de oro en una excursión que contratamos el día anterior. La excursión incluía una visita a la localidad de Chiang Rai en la que se sitúa el sorprendente Templo Blanco o Wat Rong Khoun, un templo budista contemporáneo y en cuyo interior podrás ver dibujos de lo más variopinto. A continuación llegamos al Triángulo de Oro, el punto de unión de 3 países cuya frontera se sitúa junto al río Mekong: Tailandia, Laos y Myanmar. Recorrimos la zona en un barco que incluso nos llevó a una isla perteneciente a Laos, en la que pudimos probar un licor local que tienen almacenado en recipientes con una serpiente dentro. También nos llevaron a lo que se supone que es una aldea típica tailandesa pero se notaba que era una visita pensada para el turismo dado que estaba repleto de puestos de venta y ese era prácticamente el objetivo de las personas que estaban allí, sinceramente, ni siquiera creo que viviesen allí realmente.

Esta excursión requiere de bastante tiempo dado que el trayecto desde Chiang Mai hasta el Triángulo de oro tiene una duración aproximada de 4 horas y media, por lo que a nuestra vuelta a Chiang Mai nos lo tomamos con calma, visitando el interesante mercado nocturno y cenando en un restaurante muy recomendable, el Lemon Grass. También vimos un espectáculo de Lady Boys, hombres con apariencia de mujer que cantan, bailan y entretienen al público.

Días 6 y 7: Trekking en la selva y noche con una familia tailandesa.

En la provincia de Chiang Mai vivimos una de las experiencias más auténticas de todo el viaje, un tour de dos días con la empresa Loolu Tours en el que pudimos disfrutar de un montón de actividades: rafting, trekking por la selva, en la que además plantamos un árbol, visita a un mercado local, una cascada y una cueva, preparación de la cena y dormir en la casa de uno de los dueños de la empresa junto a su familia, y la joya de la corona, una actividad en la que pudimos alimentar y bañar en el río a varios elefantes rescatados de las prácticas turísticas de la región como el transporte en su espalda con esas sillas que les deforman.

Al finalizar la excursión de dos días, regresamos a Chiang Mai y pasamos allí la noche. Aprovechamos para darnos un masaje tailandés pero, que no os engañe como suena porque no es relajante, aunque sí te acaba liberando de tensiones.

Día 8: Chiang Mai a Krabi

Ese día cogimos un vuelo bien temprano porque la parte final del viaje la dedicamos a la costa, en concreto nos decidimos por la zona de Krabi, en la que se encuentran algunas de las playas e islas más impresionantes del país. Nos quedamos en la ciudad de Ao Nang y decidimos darnos un capricho alojándonos en el impresionante Bans Sanai Resort, un complejo formado por cabañas individuales con espectaculares vistas y buenos servicios. Ese día visitamos la ciudad con su playa, en cuyo paseo es posible encontrar inscripciones en relación al tsunami que azotó la zona y la destruyó, y nos acercamos hasta la playa de Railay, un paraje muy bonito e ideal para la escalada.


Día 9: Hong Island

Decidimos tomarnos esta jornada de relax y, para ello, contratamos una excursión para pasar el día a la isla de Hong. Con un barco nos adentramos en su impresionante Lagoon, un rincón entre grandes paredes rocosas, algunas de sus pequeñas playas y, finalmente, la playa más conocida y turística, en la que nos relajamos tomando el sol y bañándonos en sus turquesas y cálidas aguas.

Día 10: Krabi: Excursión a 4 islas

Este día lo dedicamos a hacer un tour por playas e islas con una empresa creada por un español afincado en Tailandia, Thalassa Tour. Lo que más nos gustó, obviamente además de los lugares visitados, es que esta empresa suele llevar a sus clientes a los destinos en horarios diferentes a las demás excursiones, para intentar evitar las aglomeraciones de tantos turistas.

Con Thalassa volvimos a visitar Railay y además hicimos snorkel en Koh Sii y conocimos las islas de Poda y Phra Nang (en la que hay una cueva dedicada a la fertilidad repleta de esculturas en forma de pene). En esta última nos prepararon una deliciosa cena que tomamos sentados en la playa. Llegada la noche, pudimos hacer un impresionante snorkel nocturno entre plancton fluorescente.

Día 11: Intento fallido de visita a las Islas Phi Phi y Templo Tiger Cave

Este día se presentó lluvioso y con algo de viento y he aquí uno de los inconvenientes de los que os hablaba al principio del post de viajar en agosto: nos quedamos sin ver uno de los lugares más impresionantes de Tailandia, las islas Phi Phi, las de la famosa película La playa, de Leonardo Dicaprio, que acogen la impresionante playa de Maya Bay. Y es que, a pesar de que los organizadores de la excursión (con Thalassa también) intentaron por todos los medios llevarnos, el oleaje hacía que la lancha saltase al menos un metro, por lo que los viajeros también saltábamos de los asientos, de modo que ese día era imposible. Una lástima, habrá que volver algún día.

Dado que no pudimos realizar esta excursión, por la tarde contratamos un taxi para que nos acercase al templo Tiger Cave, que se sitúa en lo alto de una montaña y es apto solo para personas dispuestas a subir los más de 1200 escalones necesarios para llegar a la cima. Eso sí, las vistas merecen la pena.

Por la noche volvimos a encontrarnos con los 3 amigos españoles con los que compartimos excursión a Ayutthaya y tomamos algo en uno de los múltiples locales de ocio nocturno de Ao Nang, en el que pudimos ver un espectáculo de fuego.

Día 12: Excursión en kayak

Uno de los últimos días los dedicamos a realizar una excursión en kayak por una bonita zona de manglares en la que uno de los sitios típicos y más hermosos es la Bahía de Phang Nga.

Por la tarde tomamos un vuelo hacia Bangkok para pasar los últimos días en Tailandia. Por la noche, tras cenar en un restaurante local, nos acercamos al sky bar del hotel Lebua, en el que se rodaron algunas escenas de la película Resacón 2. Para acceder a esta azotea es necesario que los hombres lleven las piernas totalmente cubiertas, una absurdez puesto que las chicas pueden ir con faldas o pantalones muy pero que muy cortos y no les dicen nada. En lo alto de la azotea es posible disfrutar de unas vistas espectaculares de BangKok mientras te tomas la copa para nosotros más cara de nuestra historia: un mojito de 20 euros que compartimos entre los dos.

Día 13: Mercado flotante

El último de los días lo dedicamos a visitar, por la mañana, el mercado flotante de Amphawa, que es un mercado menos turístico que el típico al que suelen ir todos los turistas pero que nos decepcionó un poco -quizás en algunas cosas hay que ir a los típicos sitios de turistas-. Allí comimos y, por la tarde, volvimos a Bangkok para coger un vuelo de vuelta hacia Madrid.

Por lo general tengo que decir que Tailandia nos sorprendió mucho por la amabilidad de sus gentes y por sus impresionantes paisajes, un país que recomiendo visitar si estás pensando hacer una primera toma de contacto con el continente asiático o si simplemente buscas un país completo en el que pasar dos agradables semanas de tu vida.

Si te animas a visitarlo, cuéntanos tu experiencia en comentarios 🙂

Aquí os dejo dos vídeos de dos de las actividades que realizamos, a ver si os convencemos a que conozcáis Tailandia.

2 comentarios

  1. Elena

    ¡Qué maravilla de artículo! Tuvo que ser un viaje inolvidable; sin duda muy bien aprovechado 👏… Me han entrado muchas ganas de conocer Tailandia ☺

    1. pbarros

      Mil gracias, espero que te animes algún día!

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