Acercarse hasta la Sierra de Francia, en la provincia de Salamanca, significa descubrir rincones con mucho encanto e historia. Entre ellos se encuentra La Alberca, uno de los incluidos en el listado de pueblos más bonitos de España. Y no es para menos, pues nada más llegar puedes deleitarte con la belleza de su arquitectura tramonera, compuesta por estructuras repletas de vigas de madera rellenas con otros materiales, que le da un encanto particular.
Lo ideal en La Alberca es perderse por sus calles llenas de encanto, contemplando sus construcciones y descubriendo por qué, en el año 1940, fue catalogada como Conjunto Histórico Artístico. Pero, ¿qué ver en La Alberca?
Para empezar, no debes perderte su encantadora Plaza Mayor, un lugar repleto de edificios aporticados -entre los que destaca el Ayuntamiento-, y presidido por un gran crucero que data del siglo XVIII. Esta plaza es el corazón del pueblo, un lugar en el que disfrutar en alguno de sus bares o restaurantes o, como en nuestro caso, encontrarte de repente con un reparto gratuito de castañas -fruto seco estrella de la zona-.También alrededor de esta plaza puedes encontrarte con tiendas de comercio local o puestos en la calle donde se venden productos típicos como rosquillas, turrones (postre típico de la zona durante todo el año, no solo en Navidad), miel o jalea real.








Otro punto clave del pueblo es la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, también del siglo XVIII. En su interior acoge a la Virgen de la Asunción y detalles como un púlpito policromado con la pintura original. En la parte exterior podemos encontrarnos con una hornacina referente a las Ánimas Benditas, sobre la que se sigue manteniendo en el pueblo una peculiar tradición: la de la Moza de las Ánimas, una mujer del pueblo que, cada atardecer, hace un recorrido de una hora y toca una campana en cada esquina, a la vez que va entonando una plegaria por las almas del purgatorio y los difuntos.



También en el exterior de la iglesia puede contemplarse la escultura de un cerdo, en referencia a otra curiosa tradición de La Alberca: la de la rifa del marrano de San Antón. Esta tradición consiste en la suelta de un cerdo desde San Antonio (13 de junio) hasta San Antón (17 de enero), animal que es alimentado por los vecinos y visitantes y que, llegada la fecha, se sortea con fines benéficos (el ganador puede llevarse el cerdo vivo o un lote de productos como embutidos).

Además de esta iglesia, al recorrer el pueblo puedes encontrarte con pequeñas ermitas como las de San Blas, San Antonio o la ermita del Humilladero, además de construcciones como el puente del arroyo, desde donde se puede obtener una bonita estampa fotográfica del pueblo. Y si quieres conocer más sobre el pueblo y su historia, puedes reservar un Free Tour por La Alberca, en el que, durante aproximadamente una hora, te contarán detalles, curiosidades e historia del lugar.
Para finalizar, justo pasado este puente, y continuando por la Travesía de la Sierra de Francia, es posible disfrutar del Camino de las Raíces, una una ruta de senderismo de aproximadamente unos 9 km, de recorrido sencillo, en la que disfrutar entre castaños, robles y otras especies, y descubrir la Laguna de San Marcos y varios monumentos creados por diferentes artistas.









Además de La Alberca, ¿Qué ver en la Sierra de Francia?
Más allá de La Alberca, la Sierra de Francia esconde otros rincones tan bonitos y acogedores como su pueblo más famoso y que, como este, también se encuentran entre los pueblos más bonitos de España. Algunos de ellos son Mogarraz y Miranda del Castañar, dos conjuntos arquitectónicos que comparten la belleza albercana y que merece la pena visitar si tienes un hueco. Se trata de dos pueblos similares en arquitectura a La Alberca, con sus tradicionales vigas de madera en las fachadas, por los que resulta agradable pasear y perderse en sus calles, descubriendo su encanto.
En Mogarraz, además, podrás ver en las fachadas de las casas unos grandes retratos de hombres y mujeres del pueblo que, en un principio se colocaron como una exposición temporal, pero que finalmente se quedaron permanentemente dada su buena acogida.







Por su parte, en Miranda del Castañar podrás descubrir su encanto monumental gracias a su castillo y los restos de su muralla.





Otro lugar que no debes perderte si viajas hasta esta zona de la geografía española es Monsagro, un peculiar pueblo que nos llamó mucho la atención debido a lo particular de su historia. Y es que este enclave fue, hace cuatrocientos cincuenta millones de años, un rico fondo marino en el que vivían especies como el trilobites, que con el paso del tiempo dejaron su rastro en forma de fósiles, tanto del propio animal, como de su rastro, en miles de rocas de la zona.
Los lugareños, desconociendo esto, utilizaron muchas de esas rocas, que consideraban buenas para la construcción, para levantar sus casas. Ello hace que, mientras paseas por el pueblo, puedas ver numerosas rocas en las fachadas de las casas que albergan muchos de esos fósiles.
Todas estas curiosidades las podrás descubrir en el muy recomendado Museo de los Mares Antiguos, que podrás visitar en el pueblo por un precio de 8€ adultos y 5€ niños de 5 a 12 años, mayores de 65 años, jóvenes con carné y personas con discapacidad.
Se trata de una visita muy interesante en la que te contarán la evolución de los continentes del Planeta Tierra, viendo como se iba desplazando la Península Ibérica, y que, al finalizar, termina con una actividad muy dinámica y original: un viaje al fondo marino en realidad virtual, en el que podrás coger con tus manos a los trilobites, darles la vuelta para verlos por debajo, etc. Sin duda, no debes irte de Monsagro sin pasarte por este museo.







Otro lugar que no debes perderte es la Peña de Francia, uno de los puntos más altos de la zona, a más de 1700 metros de altitud, desde el que se pueden observar las mejores vistas, entre ellas, los pueblos de alrededor como La Alberca. Además, se puede visitar el Santuario de la virgen de la Peña de Francia, que data del siglo XV. También es posible realizar varias rutas de senderismo por la zona a través de las que ir descubriendo la belleza de la zona.
Como curiosidad, destacar que la Sierra de Francia es conocida con este nombre desde que, tras la expulsión de los moros en el siglo XI, un grupo de franceses se asentaran en la zona para repoblarla, dejando nombres y apellidos de origen francés. Además, la imagen de la Virgen de la Peña fue descubierta por un devoto francés llamado Simón Rolán, quien la encontró escondida en el lugar conocido hoy en día como la Capilla de la Blanca.








Nuestro viaje por la zona finalizó con una visita a Ciudad Rodrigo, una localidad que puede compararse con una pequeña Salamanca, debido a la monumentalidad de su catedral, así como de la muralla que la rodea.
La catedral puede visitarse por un precio de 7€ la entrada general, e ir recorriéndola con una audioguia gratuita de 8 puntos (debemos decir que, a diferencia de otras, esta no se hizo nada pesada), en los que te cuentan los detalles de los diferentes rincones de la catedral, como el impresionante coro, el claustro o el fantástico pórtico.












Sin duda, la Sierra de Francia es uno de esos lugares que se te quedan grabados en la memoria por la belleza de sus pueblos, con su arquitectura tramonera tan característica, y por las costumbres, tradiciones e historia que la rodean. Un lugar que debes visitar si tienes ocasión, tanto en pareja, como con amigos o familia -es un buen plan para ir con niños– porque no te defraudará.

